El pasado 8 de agosto de 2026, las instalaciones del Dojo Central se vistieron de fiesta para celebrar una jornada muy especial dedicada al Kobudo para mujeres de Shin Shu Kan. Fue un encuentro inolvidable que reunió práctica intensa, aprendizaje, fraternidad y, por sobre todas las cosas, una profunda unión.
La jornada contó con la participación de más de 50 damas provenientes de Chaco, San Juan, Mendoza y diversos puntos de la provincia de Córdoba. También se hicieron presentes los Kodanshas de Kobudo, compartiendo una enriquecedora experiencia de práctica y camaradería.
Palabras de apertura y visión de futuro
El evento comenzó a las 17:00 hs con las palabras alusivas del Maestro Héctor González Ceballos. En su discurso, destacó la importancia del Kobudo dentro de la organización y compartió una inspiradora visión de futuro.
El Maestro recordó el camino trazado por Shinzato Yoshihide Dai Sensei, quien oportunamente vislumbró que el Kobudo ocuparía un lugar fundamental y marcaría una diferencia clave dentro de la disciplina.
Módulos de práctica y perfeccionamiento técnico
Durante el encuentro se desarrollaron distintos módulos de práctica con diversas armas tradicionales, entre ellas Bō, Tonfa y Nunchaku. Este espacio permitió a las participantes profundizar sus conocimientos técnicos y continuar fortaleciendo el espíritu de la práctica.
Al finalizar los módulos técnicos, se dio paso a las palabras de agradecimiento y a un momento muy significativo de reconocimientos. En esta oportunidad, se celebró la promoción a la categoría de 4.º Dan de Kobudo de Nancy Cattaneo y Walter Bartolacci, a quienes felicitamos de corazón por este importante logro en su camino marcial.
Cierre y fraternidad en comunidad
Para coronar la hermosa jornada, los presentes compartieron un ágape. Fue un espacio sencillo pero cargado de significado, ideal para despedir a las delegaciones y fortalecer los lazos de amor, amistad y compañerismo que caracterizan a la gran familia Shin Shu Kan.
El Maestro Héctor González Ceballos agradece profundamente a cada una de las personas que hicieron posible este encuentro, valorando especialmente el esfuerzo de quienes viajaron desde distintos puntos del país para estar presentes.
Que cada encuentro nos permita seguir creciendo, aprendiendo y caminando juntos por el mismo sendero, manteniendo viva la esencia y el espíritu que nos fueron legados.
Una familia. Una tradición. Un solo espíritu: Shin Shu Kan.















